Diseño web: Las diferencias entre el minimalismo y la simplicidad

Ya hemos comentado en numerosas ocasiones que la tendencia al minimalismo en el diseño web es una práctica tremendamente recomendable y cuya popularidad continúa en aumento.  La máxima de “menos es más” nos permite disfrutar de una experiencia de navegación rápida, clara y sin distracciones innecesarias.

Sin embargo, es imprescindible que no perdamos de vista que un diseño minimalista no significa un diseño simple.  Lograr que un sitio web resulte funcional y cumpla sus objetivos utilizando un conjunto de elementos reducido y correctamente distribuido es todo un arte y requiere de muchas horas de trabajo hasta dar con la estructura adecuada al mensaje en cuestión.

El diseño minimalista debe ser capaz de guiar al usuario que accede a la página web por primera vez a través de la estructura y del contenido.  Y es en este punto en el que en muchas ocasiones nos encontramos con diseños que, al ser excesivamente simples, resultan totalmente crípticos para el usuario, que no sabe dónde debe acceder o hacer clic.

Algunos elementos que pueden ocasionar este problema de “simplicidad excesiva” que lleva a dificultar la navegación y el uso de la web son:

  • El uso de iconos en lugar de enlaces de texto.  Existen iconos que pueden ser universalmente reconocidos (como los de algunas redes sociales), pero en general no es buena idea no apoyarnos en un texto o una descripción para los usuarios más profanos.
  • Interfaz tan “limpia” que resulta difícil encontrar el menú o las opciones de navegación.  Muchas veces es tan sencillo como modificar el color o incluir una simple línea que capte la atención del usuario.
  • La representación simbólica de productos o servicios  que el usuario puede no conocer, y que serían fácilmente identificables con un pequeño texto.
  • El abuso de las descripciones de los elementos al situar el ratón sobre los iconos o imágenes.  Los usuarios menos experimentados no suelen encontrar dichas descripciones, y en la navegación mediante dispositivos táctiles no tenemos la posibilidad de situar el cursor sobre un elemento, ya que al pulsar sobre el se ejecutará el “clic del ratón”.

La simplicidad en un diseño puede ser terriblemente frustrante y resultar muy negativa para la experiencia de usuario.  Y para el propio diseñador (que conoce el trabajo que está desarrollando) puede ser difícil ser consciente de esa dificultad.  Una buena práctica implica mostrar el diseño por primera vez a amigos o colaboradores y observar sus reacciones al enfrentarse a la página web.  Si ellos tienen problemas para encontrar algunas características, es que algo está fallando en nuestro diseño.

En resumen, lo opuesto a un diseño bizarro no es la simplicidad, sino el minimalismo cuidadosamente estudiado, planificado y revisado.

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